Batwing Pullover

Hoy os traigo un proyecto del que estoy especialmente orgulloso, el Batwing Pullover.

Hace algún tiempo que me suscribí a dos revistas de punto, Interweave Knits y Vogue Knitting Magazine, en su edición digital. Salen varias veces al año, y proponen en cada número alrededor de veinte patrones; siempre me enamoro del alguno, pero esta vez no fui yo 😉

Siempre que llegan les echo un vistazo, y luego las ve también Ella, por si hay algo que le guste, ya que los patrones que traen son casi exclusivamente para mujer. Esta vez, en la edición que sacó Vogue para Navidad, se fijó en este patrón, que en principio a mí no me había llamado la atención, pero que al final ha sido una gozada de tejer.

Se trata de un jersey con mangas de murciélago (de ahí lo de Batwing Pullover; no ha sido idea mía, en la revista ya venía con ese nombre), con patrones de punto de mucha textura, que ya sabéis que me encantan. Sólo la primera muestra ya me prendó:

ca2c73d8-b277-45ec-a7c4-7c4a8ec1953e

El fondo de los paneles se teje a punto del revés, y combina dos tipos de ochos. El interior de los triángulos invertidos es a punto de arroz doble, igual que la parte baja de las mangas, lo que le da un montón de textura. Me gustó mucho la técnica que se usa para tejer los triángulos, que les da un relieve mucho mayor que si simplemente se hubiera combinado punto del derecho sobre un fondo de punto del revés. El efecto es casi como si fuera una pieza tejida por separado que luego se hubiera cosido encima, ¡pero no!

32232658-3648-404b-978e-729eed037041

En la foto se aprecian los distintos puntos utilizados: punto de arroz doble, revés, derecho (en el borde de los triángulos) y dos tipos de ochos diferentes. Además, dos tipos de punto elástico, uno para la cintura y otro para el cuello.

Para tejerlo elegí la lana Lima, de la marca Drops, en color marfil. Se trata de una mezcla de lana y alpaca, muy suave, y que da una buena definición de los puntos. ¡Eso sí! No es superwash, no se puede lavar a máquina, pero me gustó tanto que decidí que eso no era un problema ¡Utilicé la friolera de 20 ovillos! Y eso que era la talla más pequeña…

¡Este patrón no es apto para quien no quiera hacer costuras! El cuerpo se teje en cuatro piezas por separado, que luego se unen mediante costuras.

f985ce00-ca43-410b-80f1-eb0f879e34b8

Una vez unidas las cuatro piezas, queda una pieza parecida a un poncho:

c39ec89d-22ab-4463-b35b-93425d2862a8

Aquí ya se empieza a ver el resultado final del jersey:

00023f52-36fb-480e-81d8-82bdcf49bc31

Por último, el cuello, que va en punto elástico, repartiendo aumentos aquí y allá para que quede más amplio.

El resultado final, tras dos meses y medio dándole a las agujas y con nada menos que veinte ovillos, es éste:

f964a549-ec16-4db4-97ca-c9f4713ae0a2

Aunque en un primer momento, cuando vi el patrón no me dijo gran cosa, tengo que reconocer que ¡me encanta! Es muy original, tiene las texturas que tanto me gustan, ¡y va a ir que ni pintado para esta primavera!

 

Mi primera discípula

El post de hoy viene inspirado desde el más puro orgullo de padre, y es que la Princesa ¡se ha convertido en mi primera discípula! Hace varios meses, el Pirata y la Princesa quisieron aprender a hacer punto. Y allí que me fui yo, entusiasmado, con los dos, a la mercería del barrio, a comprarles unas agujas a cada uno y un ovillo de lana del color que ellos quisieran. Pero el entusiasmo duró poco; en cuanto vieron que labor no crecía sola, la cosa dejó de interesarles.

Y, de pronto, los Reyes Magos le trajeron a la Princesa este telar.

2f60eeac-d2bf-4e31-9146-799a6826de3f

Está pensado para niños, es desmontable y las piezas se pueden unir en forma de círculos o cuadrados de varios tamaños. El caso es que, fuera por el telar en sí, o porque era un regalo de los Reyes, la peque se volvió a entusiasmar con su ovillo de lana.

Su primer intento fue un brazalete chiquitito, apenas unas vueltas, para probar.

35b6e11d-7640-49bd-ae14-d69355c210e4

Y como le gustó, decidió dar un paso más, y pidió que le enseñase a hacer un cuello. Rescatamos su olvidado ovillo, y a ello nos pusimos, mano a mano; empezamos a tejer juntos, ella con su telar, y yo con un ojo en mis agujas y otro en su labor.

881e8d0b-4596-4096-8354-3c881f2a0f67

El hilo era Alaska, de Katia, en color malva, que fue el que ella eligió. Resultó muy adecuado para un proyecto de este tipo, ya que al ser lana bulky la labor crecía muy rápidamente y eso le animaba a seguir tejiendo. Además, al ser 100% acrílica, se podía lavar fácilmente en caso de necesidad (no olvidemos que la tejedora tiene cinco años).

Y así, con algo de ayuda familiar de papá (y también de mamá), en un par de semanas tuvimos terminado el cuello, y la Princesa decidió que se lo regalaría a su profe.

Peeeeeero… Al sacarlo del telar nos dimos cuenta (mamá y papá, ella no, por suerte), de que te tenía un gazapo justo en toooodo el medio, en forma de agujero. Algún punto debió hacer mal sin darse cuenta, y la única forma de solucionarlo era deshacer; pero no tuvimos cuerpo de decirle que había que desmontar casi la mitad de su trabajo, así que se nos ocurrió otra solución. Con restos de hilos acrílicos de otras labores (principalmente Fama, también de Katia, en varios colores) decidimos tejer unas hojas y unas flores a punto y a ganchillo para coserlas encima del cuello, de adorno, y de paso tapar el boquete.

b9f40baa-d77f-4745-9dee-f3c0d0726559

Los modelos están sacados del libro “100 flowers to knit & crochet”, de Lesley Stanfield. Ya lo había utilizado en alguna otra ocasión, y como el resultado me había gustado, seleccioné unos cuantos para tejer una especie de bouquet.

Al final, el resultado fue éste:

623190c0-dc58-445b-a2c9-98346cafaf41

No pudimos resistir la tentación, y para ver cómo quedaba puesto, hicimos a mamá que se lo probara, antes de entregarlo.

519ceeac-5592-4245-b269-1f4335c17c75

¡Me encanta! Y, lo mejor de todo, ¡a la tejedora principal también! Ya está en manos de su legítima dueña y, por lo visto, ha sido un éxito.

Ahora sólo falta conseguir que mantenga el interés…

Mi último capricho

Una tarde tonta, brujuleando por Internet y, de repente, LA VES. Y, aunque no te hace falta inmediatamente, tienes que comprarla, porque es justo lo que tienes en la cabeza para un futuro proyecto, y cuando la necesites no la encontrarás… Y acabas cayendo.

Así llego a casa esta belleza, la última incorporación a mi stash:

IMG_1598

80 gramos de Tenderness, lana merino lace de Violet Lynx Dyeworks, color Gold to Brown, comprada a través de Etsy (¿conocéis Etsy? es una plataforma que agrupa a vendedores a nivel mundial, muchos de ellos artesanos, no sólo del ramo tejeril, también de muchos otros; merece la pena echarle un vistazo, pero ateneos a las consecuencias…)

Llevaba mucho tiempo buscando un hilo lace con efecto gradiente para tejer un Viajante, un patrón de Martina Behm que ya tejí en 2014 para hacer un regalo y que me encantó.

image_medium

Consiste en un tubo asimétrico rematado por una puntilla sencilla, que se puede llevar tanto metido por la cabeza, tipo poncho, como a modo de chal.

image_medium2

Me gusta mucho porque se puede llevar de distintas formas, por lo moderno y diferente. Además, cuando se lleva metido por la cabeza, es una forma práctica de estar abrigada, por ejemplo, en la oficina, sin tener que estar continuamente recolocándose y dejando las manos libres.

Es un patrón muy fácil de tejer, en redondo, todo a punto del derecho y con aumentos sencillos para darle la forma triangular asimétrica que tiene.

El de las fotos está tejido con aproximadamente 150 gramos de Madelinetosh Lace, color  Baltic. He leído que ya no la fabrican, pero de esta misma marca (que es una de mis favoritas, al tejer sus hilos quedan unas aguas fabulosas, y el tacto es fantástico) hay otra variedad en peso lace, Madelinetosh Prairie (1 ply en lugar de los 2 ply que tenía Madelinetosh Lace), que aún no he probado pero que tiene buena pinta.

image_medium2 (2)

El nuevo Viajante que tejeré me lo han pedido algo más corto (en las fotos no se aprecia bien, pero el pico más largo llega casi hasta el suelo), así que creo que con un ovillo de 80 gramos tendré suficiente (Tenderness parece, además, un hilo algo más fino que Madelinetosh Lace).

La idea es comenzar a tejer desde el centro del ovillo, para que la parte dorada quede pegada al cuello y vaya pasando a marrón según baje hacia la puntilla ¿os lo imagináis? ¡No puedo esperar para verlo! A ver si termino “un par de cosas” (modo irónico “on”) que tengo en las agujas y puedo ponerme pronto con ello.

image_medium2 (1)

Happy knitting everyone!!

Cuello a punto de arroz doble

Hoy os presento un proyecto muy sencillo, una de las pocas piezas que he tejido para mí.

Decidí hacerme un cuello para combinar con una chaqueta de pana que tengo y llevarlo con vaqueros. Lo quería amplio, que me diera un par de vueltas alrededor del cuello y que hiciera pliegues una vez puesto.

El hilo elegido fue Zauberball Stärke 6, de Schoppel-Wolle. Lo había visto por Internet en color Schokoladenseite, una mezcla de tonos rojizos, naranjas, grises y negro que me encantó, y Ella y los niños me regalaron dos ovillos por mi cumpleaños.

Para evitar que el cuello tuviera costura, decidí tejerlo en redondo, es decir, montar en la aguja todos los puntos necesarios para tejer en cada vuelta todo el largo del cuello. Así, monté 404 puntos en agujas circulares de 4mm. Al tejer vueltas tan largas, además, las rayas de color que va haciendo la lana quedan muy finas (rara vez más de una vuelta por color), quedando los colores muy mezclados entre sí, un efecto que me pareció muy chulo.

31144238-9f2b-4fef-8950-580ee073990b

Para elegir el punto di alguna vuelta más. Normalmente para los hilos con varios colores suelo usar puntos sencillos, sin dibujo, porque los motivos tienden a perderse con los cambios de color y no lucen tanto como cuando se trabajan con hilos de un solo tono. Pero en este caso, quería un punto que tuviera textura, que son mis favoritos. Después de hacer varias muestras, me decanté por un punto de arroz doble, muy sencillo, que tejido en redondo se hace como sigue:

Montar un número de puntos par (en mi caso, 404)

  • Vuelta 1: *1p. derecho, 1p. revés*. Repetir de * a * hasta el final de la vuelta.
  • Vuelta 2: igual que la vuelta 1.
  • Vuelta 3: *1p. revés, 1p. derecho*. Repetir de *a* hasta el final de la vuelta.
  • Vuelta 4: igual que la vuelta 3.

Repetir estas cuatro vueltas hasta que la labor tenga longitud deseada.

Y a la vista está el resultado. ¡Yo estoy encantado con cómo quedó!

 

Loren Cardigan

Para terminar con la serie de chaquetas de niña para este otoño-invierno, hoy os presento Loren Cardigan, patrón de Sara Elizabeth Schmidt, sencillo y resultón donde los haya.

image3

Para tejerlo elegí el hilo Merino Aran Plus, de Katia. Ya había utilizado Merino Aran para tejer otras dos chaquetas que ya os enseñé aquí y aquí. Una vez más, lo tuve que tejer con una aguja más pequeña de lo recomendado para que me diese la medida de la muestra, pero dio igualmente buen resultado. El Plus es que el hilo va cambiando de color, y me pareció un toque chulo para una prenda informal como ésta. Me encantan este tipo de lanas, además, porque te tienen a la expectativa, según vas tejiendo, de qué va a venir después…

image1

En cuanto al patrón, lo que os decía, muy fácil y rápido de tejer. Sin costuras, tejido desde el cuello hacia abajo con mangas raglan y casi todo a punto jersey derecho.

image4

El toque se lo dan los detalles: los puños y las bandas para botones a punto de arroz, los dos botones grandes en la parte superior, y el remate en el cuello y el bajo a punto del derecho, que se enrollan sobre sí mismos.

image5

Lo dicho, una pieza muy sencilla de tejer ¡y que queda fenomenal a las peques de la casa!

image6

¡Hasta la próxima!

¿Qué agujas me gusta usar (o no) y por qué?

Llevo tiempo pensando en escribir este post sobre las agujas de punto. Son nuestras principales herramientas, y bien merecen unas líneas. No pretendo hacer ningún gran descubrimiento a nadie, pero hay cosas que he ido aprendiendo con los años y que, si las hubiera sabido en mis principios, me hubiera ahorrado mucho tiempo y también algún que otro fracaso tejeril. Espero que os sea útil.

En primer lugar, tipos de agujas. Hay tres tipos:

  • Rectas: creo que las más comunes aquí en España. La medida más habitual es 40cm, aunque las hay más cortas. En su día las busqué algo más largas, pero no las encontré.
  • Circulares: consisten en unas puntas de 10-12cm, que son las agujas, y cuyas partes traseras van unidas por un cable flexible. Hay diferentes medidas, en función del largo del cable; yo las he visto desde 40cm (muy útiles para hacer gorros, por ejemplo), hasta 150cm (para mantas u otras labores que requieran tener gran cantidad de puntos en la aguja). ¡Ojo! Cuando hablamos de la longitud de la aguja (40cm, 80 cm, 150cm…) no nos referimos a la longitud del cable, sino que se toma como medida la longitud completa de las agujas incluyendo las puntas, es decir, se mide de punta a punta de las agujas, no sólo el cable. Las agujas circulares pueden ser, además, fijas (las puntas y el cable están unidos y no se pueden separar) o intercambiables (unas mismas puntas se pueden unir a cables de distinta longitud, y un mismo cable nos sirve para varias puntas diferentes).
  • De doble punta: en muchas páginas se refieren a ellas como DPN (double pointed needles). ¿Alguna vez habéis visto a alguien tejiendo con cuatro (¡o cinco!) agujas a la vez? ¡Pues son esas! Las he utilizado de 15cm y 20 cm de longitud, y normalmente vienen en sets con cinco agujas del mismo grosor.

IMG_1233

En cuanto a materiales para las agujas, hay multitud de ellos: metal, plástico, acrílico, madera, bambú, fibra de carbono… y probablemente más que se me estén olvidando o que, directamente, no conozca. El uso de uno o de otro depende, sobre todo, de las preferencias personales de cada tejedor@.

Ahora bien, ¿qué agujas me gusta utilizar a mí y cuáles no, y para qué? Yo, personalmente, soy de agujas circulares intercambiables.

Tengo que decir que, como casi tod@s los que aprendimos a tejer en España hace unos años (en mi caso, mediados de los noventa), yo empecé con agujas rectas y llevando la hebra con la mano derecha (método inglés; hoy tejo con método continental, llevando la hebra con la mano izquierda, pero eso ya os lo contaré en otro post). En mi humilde opinión, las agujas rectas son muy cómodas para empezar, ya que al ir sujetas debajo de los brazos, dan más libertad de movimiento a las manos, e incluso si en algún momento las tenemos que soltar, no se nos caen y es más difícil perder los puntos; pero una vez que se pasa esa primera fase… para mí presentaban dos problemas principales. En primer lugar, mis larguíiiiiismos brazos de hombre lo eran demasiado para unas agujas de 40cm que había que sujetar debajo del brazo, y me veía obligado a tejer con la muñecas en una posición bastante forzada hasta que me acababan doliendo y lo tenía que dejar. En segundo lugar, a medida que vamos tejiendo y la labor crece y va ganando peso, las muñecas, en mi caso ya forzadas por la postura, son las que soportan ese peso y acaban sufriendo aún más. Al final, lo que sí tengo que agradecer a las agujas rectas es que son las responsables de que aprendiera a hacer ganchillo (y siendo zurdo, ¡más difícil todavía, señores!) labor con la que se me solucionaban estos dos problemas.

Y entonces descubrí las agujas circulares, que fueron mi solución para tejer. Se sujetan sólo con las manos, con lo que se pueden mantener tan cerca o lejos como se necesite para tejer en una postura cómoda, y el cable donde se mantiene la labor reposa sobre el abdomen o las piernas, con lo cual el peso tampoco lo soportan las muñecas.

IMG_1234

Además, las agujas circulares permiten tejer piezas en forma de tubo, cosa que no se puede hacer con agujas rectas, y que es muy útil cuando, como me pasa a mí, no te gusta hacer costuras en tus labores. Cuerpos de jersey, mangas, ¡incluso piezas completas! como la camisola Petit Lisette o la chaqueta Blossom, que ya os ha mostrado en este blog, pueden hacerse sin utilizar la aguja de coser más que para remeter los cabos sueltos.

¿Y por qué intercambiables? En mi caso, por una cuestión de organización y espacio. Puedes tener un juego de puntas y un juego de cables en un estuche pequeño y con eso consigues un montón de combinaciones de agujas posibles en un espacio mínimo. Con las agujas fijas hay que tener una aguja completa para cada longitud de cable, por ejemplo, unas de 4mm de 40cm, otras de 80cm, otras de 120cm… Y al final acaban ocupando más espacio. Hay quien no utiliza intercambiables porque se queja de que se le desenroscan los cables a mitad de la labor y tiene que estar continuamente apretándolos. Hasta la fecha, a mí, siguiendo las instrucciones del fabricante, no me ha pasado nunca.

Si os planteáis el tema de las intercambiables, me gustaría daros unos cuantos consejos:

  • La marca de agujas que elijáis es importante, no por ser mejor o peor, que eso muchas veces va en gustos, sino porque cada casa tiene su propio sistema de unión entre puntas y cables, es decir, que (salvo alguna excepción) los cables de una marca no se pueden usar con puntas de otra. Así, una vez empezáis con una marca, las puntas y cables que vayáis comprando irán condicionados por ello salvo que queráis volver a invertir otra vez en comenzar una colección de otra marca desde cero.
  • A consecuencia del punto anterior, también es importante que la marca elegida tenga un surtido de puntas de distintos materiales que queráis utilizar y cables para satisfacer vuestras necesidades a medio plazo, de forma que no os veáis obligad@s a comenzar una nueva colección de otra marca en poco tiempo.
  • Ante la duda, siempre podéis probar con una aguja fija suelta de la marca antes de empezar a comprar distintas intercambiables, y así os hacéis una idea de cómo son. Algunas marcas también venden sets de prueba con tres o cuatro puntas de varios tipos.
  • Tened en cuenta que no todos los grosores de aguja existen en intercambiable. La marca que yo utilizo, por ejemplo, no las fabrica más finas de 3mm porque el sistema de unión que utiliza, metálico, sería más grueso que la aguja y no correrían los puntos. Por ello, yo he tenido que comprar las de 2,5mm fijas. No es que pase nada, pero si te gusta tejer con hilos finos, es algo a tener en cuenta.

Las agujas de doble punta fueron mi último descubrimiento, y una vez te acostumbras a tejer con cinco agujas, ¡que tiene su aquél!, me encantan, sobre todo para tejer las mangas de las chaquetas y jerséis sin tener que hacer costuras. También he visto que se usan para gorros, pero como no soy muy aficionado a ellos, no puedo decir nada al respecto. Las tengo de 15cm y 20cm, y me parecen más manejables las de 15cm, sobre todo porque al cambiar la posición de las agujas según vas tejiendo, las puntas chocan menos entre sí.

IMG_1237

De los materiales, ¿qué decir? Pues que para los gustos están los colores, supongo. Mis materiales de cabecera son el bambú, la madera y el metal.

Tengo unas de fibra de carbono (fijas, de 2,5mm) que me dieron buen resultado, pero son más caras que las demás y tampoco encontré ninguna diferencia significativa que justificase la diferencia de precio. Además, he leído que las puntas, metálicas, tienden a despegarse del cuerpo de la aguja, que es la parte de fibra, aunque a mí personalmente no me ha ocurrido.

Para enseñar a tejer a mis hijos, de ocho y cinco años, elegí unas intercambiables acrílicas, sobre todo porque, para ser manejadas por ellos, me parecieron menos peligrosas que unas metálicas y menos frágiles que unas de madera o bambú. Sólo las he usado para esto y con hilo 100% acrílico, y mi sensación era que el hilo resbalaba poco por la aguja, lo cual para que los niños aprendieran era una ventaja, pero a mí me parecía un poco pesado. No he probado con otras fibras.

En cuanto a elegir para un proyecto entre agujas de madera, bambú o metal, tengo en cuenta la combinación de varios factores:

  • Con qué material voy a tejer: fibras como la seda, el lino, la alpaca o el mohair tienen a resbalar más sobre la aguja que el algodón o la lana, por lo que suelo usar madera o bambú (que retienen algo más los puntos) para las primeras y metal (por las que los puntos se deslizan con mayor facilidad) para las segundas.
  • El color del hilo: suelo buscar una aguja que contraste con el color del hilo para ver mejor los puntos, así que tiendo a utilizar agujas de madera (oscuras) con colores claros, y las de bambú (claras) con colores oscuros. En este aspecto, las de metal son un comodín.
  • El momento del día en el que tejo: yo suelo tejer por las tardes-noches, lo que supone que, sobre todo en los cortos días de invierno, tejo con luz artificial, y tengo por costumbre usar una lámpara de sobremesa tipo flexo para mejorar la iluminación. Este caso, las agujas de metal, al tener acabado brillante, reflejan esa luz y noto cómo la vista se me cansa antes, por lo que me gusta más usar la madera.
  • La muestra: hay veces que para una determinada pieza necesitamos una medida de muestra muy concreta, de “x” puntos y vueltas en 10cm, y con un grosor de aguja nos pasamos, pero con el siguiente no llegamos. A veces, como la madera tiende a retener más los puntos que el metal, la tensión que obtenemos queda un poquito más apretada y esa diferencia nos supone el punto que nos faltaba para la muestra. Puede que sea hilar muy fino, pero lo leí en algún sitio y lo he utilizado alguna vez.

IMG_1235

Y hasta aquí lo que os puedo contar sobre las agujas de punto. Lo dicho está basado en mi experiencia personal y, como tal, no es objetivo, simplemente he intentado explicar cosas que a mí me han servido, o no, a lo largo de los años. Supongo que habrá quien esté de acuerdo conmigo y quien no, o en unas cosas sí y en otras no. No busco convencer a nadie, simplemente transmitir unas ideas que, como he comentado al principio de este post, a mí hace veinte años me hubieran resultado muy útiles. Espero que os sean de provecho.

Happy knitting!!!!

 

Otra vez Blossom

Siguiendo con la temporada de las chaquetitas de punto, mi siguiente proyecto fue otra vez con el patrón Blossom, de StitchyMama, del que ya os hablé hace unas semanas.

Como ya os comenté, con el mismo cuerpo,  el patrón da un montón de opciones para la terminación y las mangas. Esta vez me decanté mangas tres cuartos y un remate sencillo alrededor del cuerpo y en los puños, a punto bobo, con un volante en el borde inferior que me pareció muy simpático.

La lana fue, como en el anterior, Merino Aran, de Katia, esta vez en color beige.

El cuerpo con el volante:

  
Detalle del puño:

  
¡ Y mi Princesa estrenándola!

  

Banana Leaf Shawl

Hoy comparto el proyecto principal de este verano, el Banana Leaf Shawl, patrón de Yuki Ueda. Hace ya varias semanas que está terminado, pero como ha sido el regalo de cumpleaños de mi madre de este año, no podía publicarlo.

Lo primero que llamó la atención fue su forma, recto pero con puntas, diferente de las estolas rectangulares habituales. Me encantó además que tuviera textura, ya que soy muy fan de los puntos texturizados que juegan con los puntos de derecho y revés, como en el punto de arroz.

      

Al final, la idea es sencilla, son listas de punto del derecho y del revés alternas, y la gracia está en que son en diagonal, imitando las rayas de las hojas de platanera.

Me decidí a hacerlo en verano sobre todo por razones prácticas, ya que al utilizar una sola madeja de lana lace (utilicé Drops Lace en color turquesa), ocupaba muy poco sitio en cualquier bolsa o maleta cuando hemos estado fuera de casa.

IMG_0557
¡Y encima no da calor al tejer!

Es verdad que al hacerlo con agujas de 3,5mm lleva su tiempo, pero el resultado merece la pena. 

   
   
Me encanta. De hecho, ¡creo que en algún momento repetiré!

Blossom

Blossom ha sido uno de los últimos proyectos que he terminado. Se trata de una chaqueta tipo bolero, cortita, para que la Princesa lleve este otoño con sus vestidos.

Como hasta ahora casi todas las chaquetas que había tejido para ella eran más largas, hasta la cintura o la cadera, necesitaba un patrón nuevo, así que me fui a buscar a Ravelry.

Creo que no os he hablado nunca de Ravelry (www.ravelry.com). Es una red social para tejedores tanto de punto como de ganchillo, y fue uno de mis grandes descubrimientos en materia tejeril, hace dos años. Entre los montones de cosas para las que puede ser de utilidad, tiene una base de datos tanto de hilos y lanas como de patrones enorme, así como un foro que funciona fenomenal y usuarios muy participativos y colaboradores. 

De Ravelry ya os contaré sus excelencias en otro momento, porque se podría estar mucho rato hablando, y no es el tema de hoy, que me disperso.

Estaba en que me fui a buscar un patrón a Ravelry para el bolero. Encontré un montón que me gustaban, pero la mayoría de ellos eran de manga corta, y no me parecían prácticos ya que al final la Princesa iba a tener que llevar un abrigo encima del bolero desde el primer momento, mientras que con una manga larga podría prescindir de él unas semanas más. Así que tenía que ser de manga larga sí o sí.

La primera solución que se me ocurrió quizá la más obvia, fue elegir un patrón de los que me había gustado y añadirle la manga. La deseché porque casi todos los elegidos eran tejidos de una pieza, sin costuras, y en la mayoría de los casos no se trataba sólo de tejer una manga y coserla a la sisa, sino que había que hacer modificaciones en el cuerpo del bolero desde el hombro. La verdad es que me dio mucha pereza pagar un patrón que luego iba a tener que modificar bastante, y además no estaba yo muy convencido de que después de todo ese trabajo encima fuera a quedar bien.

Lo siguiente fue volver a Ravelry (oh!, Ravelry), pero esta vez al foro. Abrí un hilo en la sección de patrones preguntando por un bolero de manga larga, y al rato ya tenía varias respuestas con distintas propuestas. Lo dicho, ¡este foro funciona!

Al final me decanté por el Blossom Bolero (child sizes), patrón de StitchyMama. Lo elegí porque, además de gustarme, me pareció muy versátil, ya que una vez acabado el cuerpo, incluye varias terminaciones diferentes para rematarlo, además de como cuatro tipos diferentes de mangas y otros tantos puños. Vamos, que con un mismo patrón puedes hacer varias prendas con distinto aspecto (de hecho, esa es mi idea).

Punto número dos: la lana. Las indicaciones del patrón piden un peso worsted, que por lo visto en Estados Unidos es muy común, pero que yo no fui capaz de entontrar fácilmente a un precio lo suficientemente asequible como para que cada vez que la Princesa se hiciera un enganchón jugando a mí no me diera un ataque pensando en lo que había costado la lana. Al final utilicé dos ovillos de Merino Aran, de Katia. Es un poco más gruesa, pero con agujas de 4mm conseguí el tamaño de la muestra.

Una vez aquí, ya todo fue coser y cantar (tejer y cantar, más bien). A los cuatro o cinco días ya iba así:

  

De entre las opciones que había, no me pude resistir a utilizar el remate de picos, me encantó en cuanto lo ví. 

En la foto estaba empezando con las mangas, que hice de largo 3/4, un poco por encima de la muñeca, y con el remate del puño también con picos.

Para rematar, compré unos botones de nácar con forma hexagonal que me parecieron súper originales y que me encanta cómo quedaron una vez puestos.

El resultado final, al cabo de una semana, fue este:

   

 

Y hasta aquí la historia de mi primer Blossom Bolero. Y digo primero porque ya hay otro en las agujas… ¡Espero enseñároslo pronto!

Cuando la mañana se endereza

La de hoy ha sido una mañana rara. Por un incidente doméstico, por suerte sin importancia, hemos empezado saliendo todos de casa corriendo; pero gracias a eso, a la vuelta hemos podido preparar un desayuno en familia. 

  
Simplemente se trataba de que hoy estábamos los cuatro, juntos, y con tiempo para pasar un rato desayunando con calma. Puede parecer una tontería, pero entre los horarios, las extraescolares, los quehaceres varios y las demás idas y venidas cotidianas, en casa algo así ocurre pocas veces al año, ¡así que había que celebrarlo!